jueves, 6 de agosto de 2009

¿Sabes a donde van las palabras que no se dijeron? ¿a dónde va lo que queres hacer y no haces? ¿a donde va lo que queres decir y no decís? ¿a donde va lo que no te permitis sentir? Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Las palabras que no decimos se transformaran en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que no decís te encierra en el pasado. Lo que no decimos se transforma en una herida abierta.

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